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Sunday, Apr 06, 2025

La Intersección de las Ideologías de Ultraderecha y las Respuestas al Cambio Climático

La Intersección de las Ideologías de Ultraderecha y las Respuestas al Cambio Climático

Explorando cómo los movimientos de extrema derecha han cambiado su postura sobre los problemas ambientales y la migración en el contexto del discurso climático.
En marzo de 2019, un ataque terrorista en Christchurch, Nueva Zelanda, conmocionó al mundo cuando un supremacista blanco mató a 51 musulmanes en dos mezquitas.

En un manifiesto publicado en línea antes del ataque, el agresor se identificó como un "ecofascista", abogando por una postura dura contra la inmigración y afirmando que "el nacionalismo verde es el único verdadero nacionalismo". Unos meses más tarde, en agosto de 2019, otro atacante blanco mató a 21 personas en El Paso, Texas, culpando a los inmigrantes latinos por la degradación ambiental en los Estados Unidos.

Estos incidentes ejemplifican las manifestaciones más radicales del ecofascismo, una ideología que entrelaza la protección ambiental con la supremacía blanca.

Sin embargo, la relación entre las ideologías de extrema derecha y el cambio climático va más allá de estas extremidades.

Muchos partidarios de esta ideología niegan abiertamente el calentamiento global y defienden los intereses de los combustibles fósiles mientras emplean simultáneamente una retórica verde para justificar políticas autoritarias y posturas antiinmigrantes.

Un portavoz del partido Agrupación Nacional en Francia, liderado por Marine Le Pen, declaró en 2019 que "el mejor aliado de la ecología es la frontera."

En su reciente trabajo, los investigadores Richard Hames (escribiendo bajo el seudónimo de Sam Moore) y Alex Roberts discuten estos temas en "Baterías, bombas y fronteras. Cambio climático y la extrema derecha", publicado en España en enero.

Hames señala que el ecofascismo ha disminuido notablemente desde el resurgimiento de Donald Trump como presidente de EE. UU. a principios de 2023. Afirma que el panorama político ha cambiado drásticamente, con pensadores de extrema derecha que antes eran marginales ahora ganando aceptación general bajo Trump, donde su enfoque ha cambiado de preocupaciones ambientales a intereses capitalistas.

Un factor significativo en este cambio es la participación de figuras prominentes como Elon Musk, CEO de Tesla, cuyos intereses comerciales están estrechamente alineados con la transición verde.

Tras el golpe de Estado de 2020 en Bolivia, un país crucial para la producción global de litio, Musk tuiteó sobre la disposición de EE. UU. a intervenir en tales asuntos.

Hames describe esta dinámica como una forma de "neocolonialismo verde", donde las políticas de extrema derecha son a menudo impredecibles.

En el contexto de las relaciones internacionales, el ascenso de Trump ha provocado lo que Hames describe como una "americanización" de la extrema derecha europea.

En el Reino Unido, por ejemplo, los grupos de extrema derecha han ido relegando cada vez más el ambientalismo en favor del lucro impulsado por emprendedores de extrema derecha como Musk.

Musk también ha expresado apoyo simbólico y financiero al partido Alternativa por Alemania, conocido por su postura pro-carbón y anti-ambiental.

El enfoque de la extrema derecha sobre el cambio climático se caracteriza por su flexibilidad, con el objetivo principal de ganar y mantener poder a través de una retórica antiinmigrante, tal como lo describe Hames.

El partido de Marine Le Pen, aunque anteriormente abogó por preocupaciones ecológicas, ha moderado sus políticas ecológicas en busca de influencia política, especialmente a medida que gana impulso en la política francesa.

El negacionismo juega un papel crucial en la narrativa climática de la extrema derecha, donde persisten diversas formas de negación.

Aunque la negación abierta del cambio climático disminuye, la negación de la responsabilidad humana y la naturaleza urgente de la crisis sigue siendo prevalente.

Muchos en esos círculos ahora ven positivamente el aumento de los niveles de CO₂, citando sus beneficios para el crecimiento de las plantas.

Las teorías de conspiración son parte integral de la ideología ambiental de la extrema derecha.

Estas varían desde afirmaciones infundadas sobre chemtrails hasta conspiraciones en torno a los esfuerzos globales para desmantelar presas.

Tales narrativas crean una estructura moral simple, retratando una clara división entre entidades percibidas como 'buenas' y 'malas', así como restringiendo el discurso y la acción pública respecto al cambio climático.

La extrema derecha es ahora una fuerza significativa en varios países de la Unión Europea, incluidos Italia, los Países Bajos y Hungría.

En Alemania, se ha convertido en el segundo partido más grande, influyendo en el panorama político y, por extensión, en la política climática.

A pesar de la ambiciosa agenda verde de la Comisión Europea, también ha adoptado políticas antiinmigración estrictas, ejemplificadas por recientes acuerdos que apoyan los centros de deportación de migrantes.

En la discusión de posibles escenarios futuros, Hames destaca dos resultados contrastantes.

La "reacción fosilizada" vería la explotación continua de combustibles fósiles con un desprecio correspondiente por las consecuencias ambientales.

Por el contrario, el escenario de "baterías, bombas y fronteras" prevé una limitada transición verde que beneficia a las naciones ricas mientras explota recursos del Sur Global y refuerza fronteras contra refugiados climáticos.

Enfrentar el discurso de la extrema derecha sobre la crisis climática requiere abordar las preocupaciones públicas sobre la seguridad en un contexto de desastres naturales cada vez más comunes inducidos por el cambio climático.

Los defensores contra la narrativa de la extrema derecha deben enfatizar que los más ricos, en lugar de los migrantes empobrecidos, son los principal responsables de la crisis climática en curso, contrarrestando la narrativa que culpa a las poblaciones vulnerables.

Hames reiteró que el cambio climático constituye un problema de clase en lugar de uno racial, afirmando una proximidad relacional a las personas del Sur Global sobre los millonarios que pueden compartir similitudes superficiales.

Destacar las profundas desigualdades en las sociedades europeas es crucial para fomentar una conexión con las poblaciones globales impactadas por el cambio climático.
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